Una fiebre llamada competencia

Diego Ruíz

¿Saben? Hace muchos años, cuando iniciaba mi viaje por este hermoso arte de la locución comercial, padecí de una rara fiebre llamada “competencia”. Sentía que presentar un casting era competencia, que había que “ganarles” a los otros (amigos y colegas), y que tenía que ser el mejor. Y no puedo negarlo, que bien se sentía ser elegido para el proyecto, aunque también debo confesar, que esa satisfacción era más por el placer de hacer el trabajo, por el tipo de cliente y por la marca, que por haberles “ganado” a mis “rivales”.

Estaba metido en mi burbuja, en mi mundo, sin relacionarme mucho con otros colegas. Pero el tiempo, la experiencia y la búsqueda constante, me enseñaron que había otra forma, que no era necesario competir, que mis únicos rivales eran mis propios miedos y que, en los otros, solo podría encontrar compañerismo, amistad, conocimiento y apoyo.

Así, entonces, conoces gente linda, con buena energía, con buena vibra y ratificas lo que ya pensabas: no somos rivales, somos amigos y unidos podemos hacer mucho más que siendo pequeñas islas. Es que ¿Cómo podemos ser rivales, si cada uno tiene su encanto y finalmente es el cliente quien elige? Es lo que muchos aún hoy en día no logran entender.

Me encantan las frases de cajón porque, aunque obvias, dicen la verdad. Y esta que reza: “La unión hace la fuerza” es tan real que a veces no logramos verlo.

La unión hace la fuerza y ya nos estamos dando cuenta, ya empezamos a creer que ese es el camino. Por eso nuestra comunidad crece cada día con eventos como el VoiceMasters de México y el Festival Viva Voz de Colombia o perteneciendo a agremiaciones como la Asociación Colombiana de Locutores, donde no solo aprendemos más de nuestra profesión, sino que también hacemos amigos con los cuales compartir contactos, proyectos y vivencias.

Porque también se aprende que no podemos aplicar a todo, que nuestro registro tiene sus características que a lo mejor no van con lo que pide el cliente y que, quizás, otros colegas sean más aptos para uno u otro proyecto.

Eso es lo que hemos logrado juntos, poder vernos como aliados y como amigos, y apoyarnos para que todos tengamos las mismas oportunidades. Cada uno, desde sus habilidades, recibirá su recompensa.

Como individuos somos grandes, pero juntos… ¿Lo imaginamos? o ¿Lo hacemos?

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2 comentarios de “Una fiebre llamada competencia”

  1. Excelente publicacion. En efecto, las tendencias de esta época de grandes y vertiginosos cambios son hacia el trabajo colaborativo. El mismo Andrés Oppenheimer en su libro «crear o morir» ilustró este fenómeno con la gastronomía peruana hoy posicionada en todo el mundo. Los chefs en vez de ser islas aisladas, compartieron los secretos de sus recetas y se apoyaron entre sí para crear lo que hoy en día es una comunidad reconocida en todo el mundo. Los creativos de Silicon Valley tambien son una comunidad que funciona vde esta forma.

  2. Diego, lo que expresas es una gran verdad. No hay que temerle a la competencia, sino a la INCOMPETENCIA.

    Cada voz es única e irrepetible. Es como la huella digital. No importa cuan versátil sea un locutor, no va a ser contratado si entre esos estilos no está aquel que busca el cliente, o el publicista.

    Nadie es mejor ni peor que otro; es simplemente DIFERENTE.

    Un colega no debe ser considerado como rival. A veces una voz nueva gusta más que la de un locutor experimentado; ese fue el caso cuando fui convocado para volver a ser la voz de RCN Televisión. Invité a participar a un colega principiante que salió escogido. De esa manera comenzó una importante trayectoria en la profesión. Sentí una inmensa satisfacción -como si yo hubiera sido el escogido- porque él era quien más necesitaba esos ingresos. Lo festejamos juntos, porque además era su cumpleaños y él tenía escasos conocidos en Bogotá.

    Con frecuencia invito a colegas a participar en audiciones para las que he sido convocado. Cuando un exalumno me «gana» y es contratado, la satisfacción es aún mayor porque está presente la satisfacción de Maestro.

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